miércoles, 2 de mayo de 2018

Participación política, creando poder público.



La participación política es la participación del individuo en el sistema político en varios niveles de actividad, desde el desinterés total hasta la propiedad de una oficina política.

A partir del desinterés total, el primer grado de participación activa es el voto. Un nivel más avanzado es la expresión de un interés genérico que se distingue del comportamiento de votación debido a un carácter más continuo y no vinculado solo a los plazos electorales.

Los próximos pasos de participación son la participación en formas asociativas o en organizaciones políticas como los partidos. Finalmente, el mayor grado de participación se logra por parte de aquellos en cargos políticos.


Por lo tanto, es necesario promover la participación de los ciudadanos en la vida política para adquirir el poder público, que tiene lugar precisamente cuando las personas participan. Esta promoción es por lo tanto casi una obligación.

De hecho, la participación constituye un valor en sí misma, y ​​es un medio, no un fin, una condición para el cambio social, que también puede convertirse en un arma política. Al organizar el cambio político, la participación es esencial para un cambio real. Por lo tanto, es una verdadera responsabilidad ciudadana que presupone un compromiso, para convertirse también en una dimensión positiva de la libertad.

Históricamente, la participación también se puede definir como la semilla de la democracia, en la que no se anima a las personas a participar únicamente en la votación.

Para lograr una verdadera participación debemos pasar por diferentes niveles: primero la información, luego la opinión, el consejo, la afirmación y finalmente la decisión o codecisión; sin embargo, el nivel máximo es la autogestión, donde la ciudadanía organizada se autogestiona.

Promover y fomentar se fomenta la participación de todas las asociaciones, con el entrenamiento explícito y luego crear una red de asociaciones, trabajo voluntario, pero a menudo se tiende a sustituir las funciones de la administración, y redes, acceso a internet para asegurar participación también virtual. A menudo, sin embargo, se crea un asociacionismo informal, en el cual las personas desean participar, pero sin unirse, y con frecuencia cae en la ilegalidad.

Para ello se requiere una participación real de las personas de las condiciones importantes: la primera es el deseo de participar, lo que genera la motivación, el segundo es saber cómo participar lo que implica una formación necesaria y, finalmente, ser capaz de participar en lo que se garantiza sólo por una organización seria. Y todas estas condiciones solo pueden surgir si crees que la participación es algo.

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