Actualmente,
la educación ha permitido el acceso a niños con necesidades especiales, como
por ejemplo los/as niños/as con síndrome de Down, aunque hay que decir que este
proceso ha sido lento y complicado. Algunos de los agentes implicados para
favorecer el aprendizaje incluyen una escuela con políticas inclusivas,
profesores que fomenten la motivación, padres de niños escolarizados con síndrome
de Down, la sociedad, niños con síndrome de Down y niños que no presenten el
síndrome. Algunos de los objetivos de la educación inclusiva para estas
personas deberían ser el conocimiento de las normas básicas de la clase,
dominar las destrezas funcionales del lenguaje, consolidar hábitos básicos de
la autonomía, aprender habilidades de lectura y escritura, inclusión en
habilidades extraescolares, aprender habilidades para relacionarse con los
demás, aprendizaje de tareas cotidianas, adquisición de destrezas necesarias
para poder tomar decisiones propias, resolver problemas, entre otras.
Todo
esto conlleva un proceso, ya que estás personas tienen más dificultades en el
aprendizaje, por lo que es más difícil retener conceptos nuevos. Por ello es
importante que cada metodología se debe adaptar al ritmo de aprendizaje del
niño o la niña. Una de las dificultades de este tipo de alumnos/as es que
olvidan conceptos que parecían tener consolidados, por lo que hay que tener un
programa bien estructurado de reforzamiento y repaso de la materia que ya ha
sido aprendida. Así pues, la importancia de trasmitir motivación del
profesorado al alumnado es un elemento clave. También dar importancia a su
mayor capacidad para la percepción visual, apoyar la enseñanza en elementos
gráficos: signos, gestos, señales, imágenes, dibujos, vídeos, etc. Por otra
parte, reforzar la enseñanza de las diversas competencias y conceptos con el
mayor número posible de ejemplos concretos y aplicaciones prácticas.
Las
adaptaciones de las competencias de los alumnos con síndrome de Down deben
basarse en el programa común de sus compañeros del aula ordinaria, pero
adaptadas a sus dificultades: ritmo más lento de aprendizaje, dificultades de
abstracción y generalización de conceptos…
Otro
aspecto a destacar, es que la evaluación también tiene que estar adaptada a sus
capacidades personales, de los objetivos que se han planteado para cada uno de
ellos y del progreso que han tenido a lo largo de todo el curso.

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